jueves, 13 de agosto de 2015

DROPAS Y SU MISTERIO GRAN MISTERIO ALIENÍGENA...

Una de las historias más extraordinarias e increíbles relativas a visitantes extraterrestres ocurre en 1938...
Cuando el arqueólogo Chi Pu Tei descubre una serie de tumbas regularmente cavadas y alineadas en cuevas artificiales de las montañas de Baian Kara Ula cerca de la frontera sino-tibetana. Entre decoraciones que mostraban a pequeños seres peinados con cascos, estrellas y planetas, encontró pequeños esqueletos de cráneos anchos, aparentemente desconocidos.

Dropas. ExtraterrestresEncontró también objetos de piedra que contenían rastros de metales incongruentes, perfectamente circulares y adornados con símbolos estelares y con una escritura minúscula en espiral. No es hasta 1962, cuando un lingüista chino consigue traducir el texto de uno de los 700 discos guardados en la Academia de Pekín.

Esta traducción nos relata la historia de un grupo de seres que se estrellaron contra la Tierra hace 12.000 años y que fueron incapaces de reparar su nave. Este grupo primeramente fue acosado, a causa de su extraña apariencia, por la tribu de cazadores que ocupaba los lugares pero gracias a sus gestos pacíficos terminaron aceptados y viviendo en paz.


En 1938 en las montañas de Bayan Kara Ula, en el Himalaya, en la frontera de la China y del Tíbet, un equipo de arqueólogos chinos se propuso registrar sistemáticamente una serie de cuevas interconectadas. Su interés por estos lugares fue despertado por el descubrimiento de una serie de tumbas alineadas con cuidado que contenían restos de esqueletos de lo que debía ser una raza hasta ese momento desconocida para los seres humanos. Sus cuerpos eran pequeños y endebles, su cabeza ampliamente más grande que cabezas normales, hasta el punto que se creyó primeramente haber descubierto una especie desconocida de monos. Pero las posibilad que unos monos cavaran tumbas decoradas para enterrar a sus muertos excluía esta posibilidad.

Estudiando uno de los esqueletos, uno de los miembros de la expedición tropezó con un disco de piedra enterrado en el suelo  de la cueva. El objeto evocaba una especia de disco fonográfico prehistórico: Un agujero perfectamente circular en su centro y un surco en espiral con minúsculas letras desconocidas. Nadie pudo comprender el sentido del texto. El disco fue etiquetado y mandado en compañía de otros descubrimientos hacia Pekín donde unos expertos intentaron descifrarlo durante 20 años sin éxito. Finalmente el doctor Tsum Um Nui comprendió esta escritura desconocida y comenzó a descifrarla.

La Academia de Estudios Prehistóricos de Pekín le prohibió mencionar y publicar su trabajo. Aunque dos años más tarde quebrantó esa prohibición. El texto contaba la historia de una "sonda espacial" pilotada por los habitantes de otro planeta que se estrelló en las montañas de Baya Kara Ula. Sus intenciones pacíficas no fueron entendidas inmediatamente por la tribu de cazadores trogloditas que ocupaban los lugares, que, asustados por su aspecto, mataron a numerosos supervivientes del accidente.

Se presentaron como "Dropas" y a fuerza de signos acabaron por convencerles de sus intenciones pacíficas, explicando que venían "de las nubes" y que no tenían ningún medio para reparar su vehículo o construir otro.

En 1965, 716 nuevos discos grabados fueron encontrados en las mismas cuevas. Las leyendas de la región mencionan a pequeños hombres amarillos que "venían de las nubes", con anchas cabezas y cuerpos endebles, de aspecto tan horrible que fueron perseguidos y matados.

La zona de las cuevas está todavía habitada por dos tribus semitrogloditas conocidas por el nombre de "Han" y "Dropa" o "Dzopa". Ambas tribus son de apariencia muy extraña, de cuerpos frágiles, de una estatura que sobrepasa apenas el metro para los adultos, cabezas desproporcionadas y grandes ojos azules. Como podemos apreciar por sus rasgos, no son rasgos chinos ni tibetanos.





Fuente: http://www.losmasraros.com/

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